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Breve historia de Laxe, el Condado de Trava y su olvidada relevancia como cuna de la Historia General de España

 

LA COSTA DA MORTE

Con el nombre de la "Costa da Morte" suele denominarse hoy la franja costera que va desde Finisterre, como extremo al SW, hasta Malpica de Bergantiños al Este, y que abraza las comarcas tradicionales del Valle de Vimianzo, al SW, la de Bergantiños al Este y la de Soneira, bajo las dos anteriores, pero alcanzando también el mar en Caión por su extremo oriental. Y estas son, aproximadamente, las tierras que abarcaba la mitad occidental del que, como veremos más adelante, fue el importantísimo Condado medieval de Trava, que se prolongaba por el Este hasta Ortigueira.

La inquietante denominación toponímica, salvo prueba en contrario, me parece de origen relativamente reciente y, desde luego, desafortunado, aunque ingeniosamente reinterpretada tratando seguramente de enmascarar un pasado -y un presente, y hasta un predecible futuro- estremecedor pero real, aunque también, injustamente interpretado pues, como tantas veces ocurre con la Historia, se comete fácilmente el grave error de sacar las cosas de su contexto, de sus circunstancias.

Concha Bello (Laxe mirando al mar, 1999), recogiendo la misma idea que hemos leído en otros autores, explica que el término "Costa da Morte" se refiere a que, siendo éste el confín del mundo conocido por griegos y romanos, éstos situaban en él el lugar donde "muere" el Sol, la morada de las almas de los difuntos, idea supuestamente más tranquilizadora que la que se deduce de la infinidad de naufragios -antiguos y modernos- y, de la todavía más terrible historia de los raqueros, a la que más adelante nos referiremos.

Sea como fuere, lo cierto es que en la "Costa da Morte" y tierras aledañas encontraremos vistas marítimas insuperables (no hay espectáculo natural, salvo quizás el de una erupción volcánica, que pueda mejorar el cúmulo e intensidad de sensaciones que proporciona contemplar -adecuadamnete pertrechados- un buen temporal desde una atalaya adecuada; por ejemplo, desde el faro de Laxe); pero también encontraremos multitud de importantes, e incluso importantísimos vestigios de la historia (Moraime) y aún de la prehistoria (Castro de Borneiro, Dolmen de Dombate, etc.), o monumentos más sencillos pero que, ubicados en los fértiles y siempre verdes paisajes gallegos (Santiago de Traba) forman un conjunto capaz de transmitirnos una sensación de plenitud, o bien lugares donde, a poco que busquemos, aún es posible hallar inesperados parajes naturales difícilmente parangonables (vease, p.ej., Los Verdes).

EL CONDADO DE TRAVA

Leyendo a Victoria Armesto (Galicia Feudal, 1969), nos enteramos de que, como los Condes de Trava, lo eran también de Trastámara, ello significa que su dominio alcanzaba a las tierras situadas al norte del río Tambre (antiguamente llamado río Támara, de ahí el título: Tras-Támara); por lo tanto, descontando las tierras del Obispo de Santiago, sus dominios ocupaban lo que es hoy la Provincia de Coruña puesto que, incluso el límite al SE del Condado de Trava (el Sobrado), fundado por los padres del Obispo Sisnando II, los Condes Hermenegildo y Paterna, terminó pasando -en todo o en parte- al señorío de Trava; al menos el Monasterio de San Salvador de Cinis pasó a sus manos tras un memorable pleito: el Abad de Cinis expulsó a una comunidad de monjas, el de Trava echó a Abad quien recurrió al Papa Pascual II que le repuso pero… Trava volvió a echar al Abad y, finalmente, las monjas se quedaron con el monasterio (y el de Trava con sus tierras).

El Conde de Trava era en todo caso el noble más importante de Galicia; de facto, el mismo se consideraba -y actuaba- como una especie de Rey de Galicia: el Conde de Trava por antonomasia, D. Pedro Froylaz, llegó a titularse en algunos documentos como "Comite Petro Froylaz Orbe Galetie Imperante".

D. Pedro Froylaz era sobrino-nieto del Obispo Cresconio e hijo del Conde Froyla, conocido por haber resuelto un litigio de tierras con su sobrino Gundesteo mandando que le asesinaran en Padrón. Dice V. Armesto que D. Pedro Froylaz no heredó apenas nada de la ferocidad paterna, lo que entiende no convino demasiado a Galicia; sin embargo, para López Ferreiro D. Pedro representaba el summum de todas las virtudes galaicas ; pero para Manuel Murguía, la que de verdad valía era su mujer, D.ª Mayor Guntroda Rodríguez, con la que tuvo diez hijos, tras los tres anteriores de su primera mujer: el primogénito, D. Bermudo, fue Señor del Faro (hoy, La Coruña); el segundogénito, D. Fernán Perez (Fernando de Pedro) participó triunfalmente en la conquista de Almería; el tercero, D. Rodrigo, vivía en un castillo entre Coruña y Betanzos, en ¿la Espeneuca? El cuarto, García, se hizo bandido y atracaba a los peregrinos. De sus hijas, sabemos que casó a dos de ellas con las otras dos familias importantes de Galicia: los Castro y los Andrade. Otra, Eva Trava, casó con Pedro González, del importantísimo linaje castellano de los Lara, el cual terminó siendo amante de la reina D.ª Urraca, madre del futuro rey Alfonso VII, criado en Moraime (a 4 Kms. de Muxía) por D. Pedro Froylaz.

Gracias al respaldo del de Trava, D. Pedro Froylaz, a quien no parece preocupara mucho que la Reina-madre (D.ª Urraca) intimara con su propio yerno (Pedro de Lara, el marido de su hija Eva) siempre que él controlara al futuro Rey Alfonso VII (1105-1157), quien con sólo seis años, terminó siendo coronado, contra la voluntad de su madre D.ª Urraca, pero con el apoyo de Gelmirez, primero, como Rey de Galicia (1111), más tarde, a la muerte de su madre, Rey de León (1126) y, después, a la muerte de su padre Alfonso I El Batallador, Rey de Aragón, Cataluña y Navarra; finalmente, terminó siendo reconocido y coronado como Emperador en 1135 por los demás reyes de los distintos reinos cristianos de España, rindiéndole vasallaje García Ramírez de Navarra, Ramón Berenguer de Barcelona y Alfonso Jordán de Tolosa e incluso los barones del Languedoc (Francia).

Sobre el carácter del Conde, La Compostelana cuenta como, estando D. Pedro ante la Capilla Mayor de la Catedral, discutió agriamente con el Conde Alfonso Muñiz y D. Pedro terminó abofeteando a D. Alfonso pero, al día siguiente, el de Trava, arrepentido por el sacrilegio, donó el Monasterio de Cospindo al Apóstol.

Posible escudo del Conde de Trava

Pues bien, el solar originario de los Froyla -es decir, del mítico Condado de Trastámara- debió ser el fértil Valle de Trava (hoy, Traba), en el hoy Concello de Laxe (Laje-Lage).

Y, entre el Valle de Traba y Laxe, está el Valle del Soesto; y, presidiendo el Valle del Soesto, está el Pazo de Soesto, que la tradición e incluso, al parecer, documentos del S.XIII, señalan como edificado en el mismo lugar de lo que fue en su día la residencia de Alfonso IX (1171-1230), Rey de León y Galicia.

Laxe está, por lo tanto, directamente vinculado no con uno, sino con dos reyes, Alfonso VII y Alfonso IX, siendo el primero de ellos el primer monarca, tras los visigodos, y antes de los Reyes Católicos, que puede ser considerado, cronológicamente, como primer "Rey de Reyes" (Emperador) de España. En cuanto al segundo, Alfonso IX, que según un documento del año 1200, residió en Soesto con su mujer, la Reina D.ª Berenguela, fue el último rey gallego.

Y, por si estas conexiones de Laxe con el último Rey de Galicia (Alfonso IX) y el primer Emperador de España (Alfonso VII) fueran poca cosa, hay que recordar que los Trastámara constituyeron todo un linaje de reyes, tanto en Castilla como en Aragón y que, el último Trastámara fue, ni más ni menos que Fernando el Católico.

Pero, no lo olvidemos, los primeros Trastámara fueron los Froyla, Condes de Trava, en el término de Laxe.

 

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